Pegaduro es un fabricante mexicano con más de 10 plantas en México, Honduras y Estados Unidos, un portafolio amplio (adhesivos, microcementos, impermeabilizantes, concreto decorativo) y presencia en obras como Torre Koi, Four Seasons Punta Mita, Vidanta y el Teatro Degollado. Compite en un mercado de adhesivos en expansión, con un crecimiento anual compuesto cercano al 5% en volumen impulsado por inversión inmobiliaria en Jalisco, Nuevo León y CDMX, nearshoring industrial y desarrollos turísticos de lujo.
Frente a competidores como Crest (IA conversacional por voz), Cemix (cotizador optimizado), Perdura (calculadoras integradas en ficha) y Niasa (soporte presencial), Pegaduro tiene ventajas de producto reales y poco explotadas: microcementos, autonivelantes Planarcem, el sistema de Piedra en Polvo y La Bolsita de Color como diferenciador de pigmentación. Su presencia digital, sin embargo, no está a la altura de esa escala.
El sitio institucional y la tienda en línea de Pegaduro operan como islas separadas: uno informa pero no vende, el otro vende pero no informa lo suficiente. La auditoría encontró fallas concretas que sostienen esta propuesta: una homepage sobredimensionada sin priorización, navegación por categoría técnica en vez de por problema del usuario, 5 productos con descripciones literalmente duplicadas entre sí, una calculadora de materiales potente pero con errores técnicos y desconectada de la tienda, un blog de más de 100 artículos sin filtros ni conexión a venta, fichas de producto incompletas en la tienda —la información existe, pero solo en el sitio institucional— y una promesa de envío gratuito que contradice las políticas reales, generando abandono en checkout.
El objetivo fue diagnosticar a fondo ambas propiedades y proponer el rediseño de un ecosistema de dos sitios conectados, con la ficha de producto como pieza central de la estrategia — no una preferencia estética, sino una respuesta directa a cada hallazgo del diagnóstico.
Cuatro perfiles distintos chocan con la desconexión entre sitio y tienda, cada uno de forma diferente.
El instalador o albañil necesita comprar el producto correcto y calcular bien la cantidad, pero encuentra una calculadora más robusta que la de la competencia y a la vez rota: errores de encoding, sin agrupación, desconectada de la tienda.
El especificador (arquitecto, ingeniero) necesita fichas técnicas, MSDS, rendimientos y certificaciones en un solo lugar, y toda esa información existe, pero dispersa entre secciones, sin centro técnico unificado.
El comprador o director de obra necesita certeza logística —costo por m², stock, tiempos de entrega— y se topa con un "envío sin costo" que contradice las políticas reales, sin validación por código postal ni cotizador de volumen.
El usuario DIY o autoconstructor necesita que le digan qué comprar a partir de su problema, pero Soluciones está vacía de contenido, el blog no conecta con productos y la tienda no tiene flujo por aplicación.
Los microcementos y decorativos —la línea de mayor margen— hoy están al mismo nivel visual que los adhesivos básicos, sin sección dedicada, sin galería de acabados, sin guía de color para La Bolsita de Color.
La propuesta separa el ecosistema en dos propiedades con propósitos distintos, conectadas entre sí de forma bidireccional. pegaduro.com.mx, el sitio institucional, presenta a la empresa, su capacidad técnica, certificaciones y casos de éxito — no vende. tienda.pegaduro.com.mx, el ecommerce, concentra el catálogo, la calculadora integrada por producto, fichas técnicas descargables y todo lo que el comprador necesita para decidir y ejecutar su compra.
La conexión entre ambos se resuelve con mecanismos explícitos en cada dirección: un botón "Tienda" destacado en el menú institucional y un CTA "Ir a la tienda" en el hero llevan del sitio a la tienda; los módulos de Soluciones y del blog enlazan directo a la PDP correspondiente; y un banner de cierre en la home de la tienda regresa a "Conoce Pegaduro" en el sitio institucional.
La home se resuelve en cuatro bloques en vez del scroll único sobrecargado que existe hoy: un hero de página completa con imagen de obra emblemática o planta industrial y certificaciones (ISO 9001, ANSI, ONNCCE) como barra de badges; una selección curada de 6 a 8 casos de éxito con link a la galería completa, en vez de las más de 60 obras sin filtro que existían antes; un bloque de "Acerca de la empresa" con mapa de la red de plantas; y un cierre que dirige explícitamente a la tienda y a distribuidores autorizados.
Soluciones deja de ser tarjetas con imagen y título sin contenido interno: cada una de las 8 categorías por caso de uso se convierte en una landing técnica completa, con descripción de cuándo aplica, comparación de productos recomendados, paso a paso de aplicación, errores comunes y CTA directo a la tienda — la respuesta directa al usuario DIY que hoy no tiene forma de ir de su problema a un producto.
La navegación resuelve el problema de un dropdown de 14 categorías sin agrupación: Productos se despliega como un panel de ancho completo organizado en columnas con ícono por categoría, con acceso directo a Calculadora, buscador siempre visible, Mi cuenta y Carrito con contador. La home de la tienda es puramente comercial: promociones, productos nuevos, un paso a paso visual de "Cómo comprar en Pegaduro" en 5 pasos, el grid de las 14 categorías y el banner de cierre hacia el sitio institucional.
Las páginas de categoría abren con nombre y una descripción de dos líneas que explica para qué sirve la familia de producto y cuándo usarla, resolviendo directamente la confusión detectada entre categorías similares. Debajo, filtros por aplicación, tipo de superficie, presentación y precio, y el grid de productos, ahora con descripción obligatoria y sin fichas huérfanas.
La PDP es la pieza de mayor peso del proyecto porque ahí se resuelve el problema real de los cuatro perfiles de usuario a la vez. Se organiza en zonas verticales, usando Elastocem 32 como producto de referencia (adhesivo súper premium, saco 20 kg, gris/blanco, tipo Premium D/C2ES2P2, rendimiento 2.3 m² con llana de 12mm, $617 MXN).
Galería de imágenes a la izquierda; a la derecha, nombre, descripción breve y tags de características —chips compactos con ícono y texto corto: "Saco 20 kg", "Premium D/C2ES2P2", "2.3 m² con llana de 12mm", "Interior y exterior", "Gris / Blanco". Es la respuesta directa a los 5 productos con descripción idéntica detectados en la auditoría: ataca el problema de raíz en vez de solo corregir el texto de cada ficha. Debajo, selector de presentación y cantidad, precio, botones de compra, cálculo de envío por código postal sin necesidad de cuenta, y accesos directos a la calculadora y al visualizador de IA.
Paso a paso visual de aplicación en lenguaje accesible, más "Consejos del jefe de obra": tips prácticos y errores comunes en tono directo. Aprovecha el contenido que el blog ya genera y lo lleva al punto exacto de decisión de compra — un formato que no existe en los ecommerce de Crest, Cemix, Perdura ni Niasa.
El usuario sube una foto de su fachada, la IA detecta los muros exteriores y aplica el acabado del producto en formato antes/después, con selector de tono en tiempo real para productos con variantes de color como La Bolsita de Color. Cierra con CTA de compra y descarga de la imagen para compartir con contratista o familia. Aplica solo a productos con acabado visible —microcementos, estucos, piedra en polvo, concreto decorativo, pintura en polvo— y es el diferenciador competitivo más fuerte del proyecto: ni Crest, ni Cemix, ni Perdura, ni Niasa ofrecen algo comparable.
El producto ya está preseleccionado, sin necesidad de buscarlo de nuevo en el dropdown de 23 opciones que existía antes. Combina sliders con inputs numéricos exactos, campos específicos por tipo de producto con tooltips de valores de referencia, y entrega cantidad de sacos, margen de merma y costo total, con botón directo para agregar esa cantidad al carrito — convirtiendo la calculadora de un diferenciador roto en el diferenciador más fuerte del sitio.
Especificaciones, rendimientos, superficies compatibles y contraindicaciones en tabs o acordeones, con descarga de ficha técnica y MSDS en PDF — documentos que hoy solo viven en el sitio institucional. Esta zona es, en esencia, el Centro Técnico que hoy falta, llevado al punto exacto de decisión de compra.
Métodos de pago, tiempos de envío y qué hacer ante un problema, resolviendo la incertidumbre logística que hoy más pesa en productos de 20 kg por saco.
Carrusel de productos complementarios —el junteador correcto para el adhesivo que se está viendo, el sellador correspondiente— con acción directa de agregar al carrito.
El rediseño no se lanza de un solo golpe. Se secuencia en cuatro niveles, del arreglo que protege la confianza inmediata hasta la transformación estratégica del ecosistema. P0, lo que afecta la confianza hoy mismo: corregir el encoding de la calculadora, completar descripciones faltantes, clarificar las condiciones reales de envío y corregir erratas en datos maestros. P1, lo que mejora conversión: vincular cada ficha institucional con su equivalente de compra, agregar ficha técnica y MSDS a la tienda, crear filtros por aplicación y conectar la calculadora con el carrito.
P2, lo que mejora eficiencia: reestructurar el home institucional en bloques orientados a tareas, rehacer Soluciones como landings completas, crear un Centro Técnico unificado y agregar filtros al blog. P3, lo que transforma la experiencia: un flujo de "¿Qué vas a hacer?" que lleve del problema del usuario a producto recomendado, calculado y comprado sin fricción; el visualizador de acabados con IA; evolucionar el asistente virtual de widget de consulta a asistente de especificación; y posicionar microcementos, autonivelantes y decorativos como línea premium diferenciada.
Esta fase del proyecto entregó una auditoría completa del sitio institucional y la tienda de Pegaduro, un análisis del mercado y la competencia (Crest, Cemix, Perdura, Niasa), y una propuesta de rediseño priorizada en cuatro niveles (P0 a P3) lista para pasar a diseño de UI y desarrollo. Cada decisión de la propuesta responde a un hallazgo específico del diagnóstico, no a una preferencia estética: de la calculadora rota a una calculadora integrada y preseleccionada por producto, de fichas técnicas dispersas a un Centro Técnico unificado dentro del propio flujo de compra, y de una línea de microcementos subexplotada a un visualizador de acabados con IA sin equivalente en la competencia.
Sin este rediseño, el riesgo no es abstracto: usuarios comprando el producto incorrecto por falta de diferenciación, abandono de carrito por incertidumbre de envío, tráfico de blog que no convierte y terreno perdido frente a competidores que ya están digitalizando la relación con el constructor. La tienda quedaría limitada al comprador experto que ya sabe exactamente qué necesita, dejando fuera al segmento más grande: el que necesita ayuda para decidir.